miércoles, 1 de agosto de 2007

la magdalena nocturna

La noche es su dominio. Cuando se pone el sol alza enhiesta el cuello y comienza a brillar con luz propia. Si te mira no podrás resistirte a su embrujo. No temas, te abrazará hasta la madrugada.

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(en el centro de la primera imagen, la luna llena del último día de julio; enorme pero insignificante)

Termina con esta entrada este triduo laico, anacrónico y desintencionado a La Magdalena que comenzó hace dos días. Lo ortodoxo sería acompañarlo de oraciones y plegarias. Allá cada cual. Las primeras, seguramente, están olvidadas; las segundas podrían ser atendidas.

3 comentarios:

Arturo dijo...

¡Amén! Que quiere decir: Así sea. Aunque jugando con la ortografía, también podría decir. ¡Amen! Que fue lo que hizo María, la de Magdala. A quien mucho se le perdonó, porque mucho amó.
Maravilloso el triduo: heterodoxo, ecléctico, poético, lunático.
Que el velo de la Magdalena no oculte la luz de tu corazón ni la eclipse un satélite envidioso.

Javier López Clemente dijo...

Me encanta esa torre cuando la ilumina la noche. Me sirve de faro para orientar mis pasos y cuando paso bajo su majestuosidad, cruzó el Coso Bajo y antes de encaminar mis pasos definitivamente hacia el barrio, me giro y la veo por última vez.

Salu2 Córneos.

tentetieso dijo...

Este triduo (laico, anacrónico y, sobre todo, absolutamente desintencionado a priori) pretende ser un homenaje a una torre, a unos constructores que pusieron sus manos, a una civilización que aportó toda una inspiración que (afortunadamente) aún nos dura y que poco a poco se va instalando de nuevo en la ciudad (no sin problemas).

Arturo, Javier: me complace compartir admiraciones. Os incluiré en mmis plegarias ;)