
Hay fantasmas que no abandonan.
Se quedan para siempre en el maletero.
A ratos pesan y a ratos dan alas.
En su momento fue
el aire que hacía volar el globo.
Cuando el aire para
el globo encalla.
Imperceptible, como el aire,
hasta que falta.
Hay fantasmas que no pueden volver.
Porque no se han ido.
Pero tampoco están.
Caliche
-
Años sin saber de él.
Pero en este mundo hipercomunicado no falta quien te informe novedades de
personas de nuestro pasado, a las que *casi* no recordab...
Hace 2 días