sábado, 22 de septiembre de 2007

la fuerza del deseo

- "¡Con una hoz destrozó los ojos de seis caballos!".

Las creencias cristianas de su madre llevan a reprimir en Alan conductas como ver la televisión o, por supuesto, cualquier cosa relacionada con el sexo. Mejor dicho, con el deseo. Pero el deseo está ahí afuera y Alan se topa con él por primera vez en la forma de un majestuoso caballo negro en la playa. Desde ese momento, soñará con el calor del cuero del animal entre sus piernas al cabalgarlo y con el olor acre del sudor de su cuello al abrazarlo. Hasta tal punto que lo convierte en su dios particular, Equus, aquel que reside en todos los caballos. Ambivalente, como todas las divinidades: es el dios al que adora, al que consagra sus actos, pero también el dios opresor que juzga sus sentimientos.

Por una parte, la adoración por el caballo se convierte en pasión oscura, desbocada y secreta. Por otra, la opresión axfisiante del ojo que todo lo ve -porque de alguna manera ha sido incrustado en lo más profundo de nuestra mente- desemboca en un acto de rebelión frente a las ataduras. Una liberación de los arneses que marcan la dirección de la marcha, de las espuelas que marcan el ritmo a través del dolor.

Una liberación y una intensidad pasional que estallan en las narices del psiquiatra que trata de entender la conducta desconcertante de Alan, y le hacen cuestionarse tanto su vida personal como profesional. En el plano personal, se hace evidente la amargura de su vida rutinaria y gris y su agónica relación de pareja. En el profesional, alimenta profundas dudas sobre la conveniencia de extirpar anormalidades para reconducir a sus pacientes hacia una mortecina -como la suya- normalidad.


Equus. Sidney Lumet (1977).

(Película seguramente más conocida por el revuelo que levantaron y, por lo que veo, siguen levantando, los dos desnudos impúdicos de los actores: el femenino de Jenny Agutter pero, sobre todo, el masculino del protagonista, Peter Firth. Y porque la última versión teatral la protagoniza Daniel Radcliffe, el actor que ha dado vida a la exitosa saga de Harry Potter.)

2 comentarios:

Trueque dijo...

El leerte me ha llevado a recordar que tal vez yo me entregue a algo parecido, podría decirse "Un Equus" a modo personal. Me estoy bajando la pelicula, me apetece mucho verla, un saludo.

tentetieso dijo...

Seguro que disfrutarás la película, trueque. Lo que no comprendo es qué es eso de "un equus a modo personal". ¿Un acto de rebeldía? ¿un propósito de apasionamiento? ¿un intento de autoafirmación?

Saludos equinos.