lunes, 3 de septiembre de 2007

inestabilidad global



¿Será una de las manifestaciones
de eso que llaman la crisis de los cuarenta
(o los treinta, o los que sean)
el que uno se da cuenta
de que no es el único que trata de mantener el difícil equilibrio
caminando encima de una superficie inestable,
como un grueso colchón de agua,
mientras cree que los demás pisan tierra firme alrededor,

sino que todos alrededor también hacen lo mismo
y además...
¡sobre el mismo colchón!,
con lo que la inestabilidad colectiva se multiplica?

Escultura de Liliane Caumont

6 comentarios:

aljawarab dijo...

Ay, Tent (¿puedo llamarte así?), si tú supieras lo que a algunos nos cuesta mantener la estabilidad... Claro, que el mío es un caso extremo. Yo creo que hay diferentes clases de inestabilidad.

Hay una inestabilidad que viene dada un poco por el mundo en que vivimos. Salvo el neo-capitalismo y la globalización mal entendida, ya no hay valores absolutos. Yo creo incluso que se han perdidos muchos valores humanos (amistad, solidaridad, etc) que ahora casi todo el mundo atribuye más bien a sociedades de tipo tribal, primitivas, ¡pues fíjate qué gran adelanto, que hemos perdido lo esencial!.

El problema es que esa "relativización" de los valores, está repercutiendo en el día a día de las personas. No escuchamos a nuestros sentimientos y, lo que es aún peor, no sabemos explicar lo que sentimos ("alexitimia"). La conversación es trivial, y todo es cada vez más trivial, porque reflexionar se considera una extravagancia y porque hay que aflojar el ritmo.

Y yo, definitivamente, paso de entrar en el juego.

Saludos afectuosos,

Al

tentetieso dijo...

Como bien dices, Al, no estamos educados en la calma y en la observación de los propios sentimientos. Y menos en soportar los mensajes que, querámoslo o no, nos mandan a veces.

Últimamente estoy más sensible a mi propia inestabilidad y, seguramente por ello, a lo que pasa alrededor que la puede potenciar (aunque, por otra parte, no creo que haya más razones que de costumbre). Si uno ya se siente poco seguro, con esta percepción pues aún menos.

Por cierto, que me consuela saber que no soy el único que fluctúa; ya se sabe, mal de muchos...

Saludos movedizos.

Bohemia dijo...

Siempre pensamos que los otros están mejor...y en el fondo todos vamos desequilibrados....

Abrazos

Tesa dijo...

Hola tentetieso, me pongo al día desde el anisakis, no me gusta el pescado crudo, ni los boquerones en vinagre, así que lo tengo más difícil el que me invada el susodicho, pasando por esas imágenes de un cielo de tormenta, y tu perro para el concurso de candyFunto, tierno tu dibujo y entretenido el blog.

Voy del santoral al equilibrio o a la inestabilidad, según se mire. Mi fórmula para no desequilibrarme es no tomarme en serio, reírse de uno mismo conjura muchos malos rollos, y aceptarme como soy, con mis aciertos, mis déficits y mis contrariedades.


Y llego a esta película que comentas y que a mí también me gustó mucho. La vi sabiendo que era autobiográfica. Así que fue doble la emoción, mi infancia tampoco fue demasiado convencional y eso te marca.

Maura está genial y el niño es un encanto de naturalidad. En cuanto a la serie, no creo que la vea, al menos en televisión, esperaré a que salga en vídeo. Cada vez aguanto menos los cortes publicitarios.

Procuraré no estar tanto tiempo ausente. Besos.

Tesa dijo...

Te dejo el comentario aquí, porque en el post de arriba no me lo permite.

Más besos.

tentetieso dijo...

Es verdad que todos andamos un poco igual , bohemia, pero algunos pensamos que somos los únicos que nos tambaleamos...

Y vaya repaso, Tesa... parece un resumen del último mes, jejeje. Yo tampoco paso con regularidad porlo ssitios que frecuento, depende del tiempo, del día, del humor... pero trato de no perder la referencia. Al final no vi la serie, nicreo que la siga. Me quedaré con la imagen de Valentín durante un tiempo más, mientras los programas de zapping no me lo impidas.

Saludos recopilatorios.