domingo, 30 de diciembre de 2007

llorar y llorar

Llevo un rato llorando sin parar. A solas, en la oscuridad. A mitad de la película he sentido algo parecido al momento en que se abre por primera vez una botella grande de Coca-Cola. El líquido se vuelve gas, pierde color, se convierte en una nube parda burbujeante que busca escapar del recipiente y rebosa la botella en cuanto se retira el tape. Pues igual. El estómago ha empezado a cosquillear, las vísceras se han desintegrado en partículas efervescentes, la presión ha ido subiendo calmada pero sin recular y al final ha estallado en un desesperado río de lágrimas. Aún no se ha secado.

Lo describió mejor en su momento Félix Romeo (lo recoge Merlín Púrpura en una entrada que un día después me resulta extrañamente premonitoria):

"Llevo un tiempo llorando sin parar y de verdad. Lloro y es como si tuviera dentro una brigada de limpieza. Sin detergente. Sin espuma. Sin lavadora. Aunque con centrifugado y secado. [...]

Llevo un tiempo llorando por todo. Y no lloro como un acto de la voluntad sino obedeciendo a mi cuerpo: de manera involuntaria, incontrolada. Aunque no me atrevo a escribir que indeseada. Lloro y el llanto me parece una extraña ITV a la vida."



Juego de lágrimas (The Crying Game). Neil Jordan, 1992.

3 comentarios:

RAMMSES dijo...

Hola Tentetieso. No dejaré pasar el año sin saludarte y desearte un Feliz Año 2008. Gracias por la visita.
¡¡FELIZ AÑO!!

Arthur dijo...

"Cuando uno no llora, el cuerpo llora por dentro", dijo alguien. Así que mejor llorar por fuera, a chorros, a cántaros, para lavarnos. Y con esas lágrimas salen de dentro aquellos fardos que pensan tanto.

"Llorar a lágrima viva; llorar a chorros; llorar la digestión; llorar el sueño; llorar ante las puertas y los puertos; llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta; inundar las veredas y los paseos y salvarnos a nado de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología llorando; festejar los cumpleaños familiares llorando. Atravesar el África llorando. Llorar como un cacuyo, como un cocodrilo (si es verdad que los cacuyos y los cocodrilos no dejan nunca de llorar). Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas; llorarlo por el ombligo. Lorar de amor, de hastío, de alegría, de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando. Llorar de memoria. Llorar todo el insomnio y todo el día." (Oliverio Girondo. El Lado Oscuro del Corazón).

Evan dijo...

Hola, me atrajo hasta tu espacio la calidad y las palabras tan justas de un comentario que dejaste en el blog de Lovesick...

Llorar y llorar... tengo una vasta experiencia en lágrimas este año, pero descubrí que si no las dejo salir afuera, terminan destruyendome por dentro más de lo que estaba...

Que tengas un buen año!