viernes, 22 de junio de 2007

6'611

No nos lo creemos mucho ninguno. No porque no sea posible, no porque no sea merecido. Pero nos habíamos instalado en la inseguridad. Y los unos arrastrábamos a los otros hacia abajo. Eso sí, con disimulo. Con cuidado de no salpicar mucho. Temerosos.

Pero había algo más fuerte que empujaba hacia adelante. Y sacó la cabeza por encima del miedo. Y se demostró a sí misma de lo que es capaz. Los demás sólo lo confirmamos, que saberlo ya lo sabíamos. Pero qué bueno poder confirmarlo también.

Al final salieron las notas de la Selectividad. Y todo terminó, con gran éxito de crítica y público. Sé que en Salou lo celebraron alrededor de un arroz a la cubana. Mirando al mar (argggggggg...). Las cosas están donde deben estar.

Y no puedo evitar llorar de felicidad por ello. Por ella.

2 comentarios:

Món dijo...

Hoy es uno de esos días que nunca olvidará. Hoy empieza una nueva vida para ella y para todo un grupo de gente que tenía a su alrededor.
Hoy es un gran día para una persona que seguro que desde el lugar donde está nos da un gran abrazo y un gradioso beso.
Te quiero Mari.

FER dijo...

Es curioso. Hay presencias que de puro evidentes pasan desapercibidas. Y, sin embargo, hay presencias en la mente de uno que quizá inspiran las palabras, pero de forma tan distante y sutil que ese mismo uno imagina que no van a ser perceptibles desde fuera. Mentira. Por lo visto, son evidentes. Será que soy más transparente de lo que pensaba (alguna vez me han advertido que lo soy). Otra vez han asomado las lágrimas. Por ella, claro. Y por ella.