jueves, 25 de septiembre de 2008

historia de Carmen

En la historia de la despoblación de los pueblos del Pirineo aragonés se mezclan el alivio por la superación de unas condiciones de vida a menudo miserables con la nostalgia por una forma de vida diferente, integrada la naturaleza, con un ritmo más pausado y una calidad en las relaciones humanas que hoy en día resulta cada vez más difícil de encontrar.

Bozes lexanas retrata la experiencia agridulce de la despoblación en la zona del "Sobrepuerto" oscense de boca de sus propios protagonistas. Y rinde homenaje a unos cuantos personajes que escribieron la historia (con minúscula) del siglo pasado en un espacio y en un tiempo especialmente difíciles. Entre estos personajes figura Carmen, recordada por su sobrino.

"Carmen, que acaba de fallecer hace veinte días con 90 años, era mi tía y es un patrimomio de la humanidad. Yo creo que ha habido muchas Cármenes en esta vida. Estas Cármenes han sido el fruto del desguace de un modelo social.

Poco cuesta hacer su biografía, que es la biografía de muchas mujeres.

A los 9 años fue a servir a otra aldea, a cuidar a un niño de unos carteros. Se meaban los dos en la cama, uno por pequeño y mi tía por la ausencia del cariño familiar. A los 10 años bajó a servir a Sabiñánigo a un pequeño comercio.

Con 14 o 15 años ya marchó a Barcelona a servir, que el fenómeno de marchar las mujeres hacia Barcelona ya tenía hueco. Se repiten las cosas que hoy vemos. Llegaba una, e iba llamando a una hermana... iba llamando al resto, una vecina o una amiga. Entonces en Barcelona pues hacía limpiezas en la Vía Layetana, etc. y luego por la tarde poco a poco se fue haciendo un huequito para ella y aprendió a coser. Con lo cual a pesar de la "servidumbre", frente a la vida de la aldea pues empezó a emerger y a ser ella y a tener un huequito en la vida.

Despues de la guerra sucedió que en la aldea murió su madre. Entonces según el modelo jerárquico que había en estas montaña fue llamada a la aldea: "Tienes que volver, porque tu madre ha muerto". Y, claro, a partir de entonces estuvo supeditada a todos los hermanos, al desguace del pueblo. Sirvió a todos y ella se quedó arrinconada, marginada, hasta que mis padres la recogieron. Y habiendo servido toda la vida, finalmente tuvo que servir ya mayor once años para conseguir el periodo mínimo de cotización y tener una jubilación.

Si hay cielo está en palco. Está en primera fila, eso está claro. Eso está claro."

video

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Bozes lexanas (Voces lejanas). Juan Miguel Gutiérrez , 2005.
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3 comentarios:

RAMMSES dijo...

Cuantos lugares anónimos, cuantas cosas, cuantas Carmenes, cuantas historias y cuanto que ver...
Te dejo un abrazo.

mi despertar dijo...

llego a traves de rammses y me ha gustado tu escrito y tu blog Salgo aprendiendo
Abrazos

Merlín Púrpura dijo...

¡Bienvenido de nuevo a la blogosfera! ¡Nos hacías mucha falta!
¡Cuántas Carmenes hay en nuestras vidas y cuántas historias tenemos por contar!
Un abrazote