viernes, 23 de mayo de 2008

indigestión de bits











Una de las metáforas más repetidas en estos tiempos cibernéticos que corren es que Internet es una ventana abierta al mundo. Vale, bien. Pero ojo con las ventanas, que permiten disfrutar de las vistas pero un exceso de ímpetu al asomarse puede acabar con una caída al vacío.

Busco información sobre vuelos. Algo que en principio parece concreto enseguida se multiplica en opciones y ramificaciones, un mundo ideal para el naufragio de un indeciso compulsivo. Para empezar, una amplia oferta de páginas ofreciendo vuelos: unas, la versión en la red de las agencias de toda la vida; otras, portales creados específicamente para Internet. Todas ofreciendo casi lo mismo -pero sólo casi. El destino está claro -¡menos mal!- pero las fechas admiten cierta flexibilidad -por si acaso, las propias páginas se encargan de recordarlo. Luego está la decisión sobre el número de escalas, casi siempre una como poco, pero pueden ser más. Distintas compañías, la mayoría indiferentes, aunque siempre hay alguna filia o fobia particular. Para llegar a los horarios: por supuesto, los de salida y los de llegada, pero también los de las escalas intermedias, que obligan a valorar el riesgo de perder el enlace en caso de retrasos...

Y los precios. Una batalla contra el tiempo en la que cada minuto cuenta. En la que un minuto puede suponer un ciento de euros. Vértigo. Tentación de colgarse de la pantalla en busca de un chollo imposible. Enganche ludópata en un juego no se sabe contra qué rival. Borrachera de adrenalina. Y como tal borrachera, abandono de la realidad. En algún momento una ráfaga de lucidez me hace darme cuenta de que ya no sé ni qué fecha, ni qué compañía, ni de qué manera estoy buscando -adónde sí, todavía, ¡menos mal otra vez!

Una llamada telefónica me baja de nuevo los pies a la tierra. Pero nada perdona la resaca.

El exceso de información me colapsa.

2 comentarios:

Toshiaki dijo...

La realidad es el mejor bicarbonato que existe aunque a veces se nos atragante.

Saludos.

RAMMSES dijo...

La tecnología de la información a veces lejos de ayudarnos o simplificarnos la vida nos la complica de una manera es-pan-to-sa.
Indigestión, empachado de bits.. si.
Abrazo amigo.