martes, 27 de julio de 2010

¿dolce? vita

Claro que hay una dolce vita en la noche romana, en el trajín de las terrazas nocturnas, en la frivolidad de las fiestas y hasta en el sonido del agua de una Fontana di Trevi tan fastuosa como solitaria. Pero todo eso no es más que una apariencia tras la que se esconde el infierno.

- (Marcello) Invítame más a menudo a tu casa.

- (Steiner) Ya te he dicho que vengas cuando quieras. ¿Qué te pasa, Marcello?

- Debería cambiar de ambiente. Debería cambiar tantas cosas... tu casa es como un verdadero refugio, ¿sabes? Con tus hijos, tu mujer, tus libros, tus extraordinarios amigos... Estoy perdiendo el tiempo. No voy a conseguir nada. Hace tiempo tenía ambiciones, pero quizás lo estoy dejando escapar todo.

- No creas que la salvación se encuentra encerrándose en casa. No hagas como yo, Marcello. Soy demasiado serio como para ser un aficionado, pero no tanto como para ser un profesional. Es mejor la más miserable de las vidas que la existencia protegida de una sociedad organizada donde todo está previsto y todo es perfecto. [...]



- A veces, por la noche, esta oscuridad y este silencio me oprimen. La paz es lo que mas miedo me da. Le temo más que ninguna otra cosa. Pienso que es solo una apariencia tras la que se esconde el infierno. Pienso en lo que verán mis hijos mañana. El mundo será maravilloso, dicen. Pero, ¿desde qué punto de vista? Si basta una llamada de teléfono para anunciar el final de todo. Deberíamos vivir fuera de las pasiones y los sentimientos, en la armonía de la obra de arte completa, en ese orden encantado. Deberíamos amarnos tanto como para vivir fuera del tiempo, distantes. Distantes...

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La dolce vita. Federico Fellini, 1960.
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sábado, 12 de junio de 2010

días rojos

"-¿Conoce usted esos días en que se ve todo de color rojo?
-¿Rojo? Querrá decir negro.
-No. Se tiene un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado. Estás triste y nada más.
Pero los días rojos son terribles. De repente se tiene miedo y no se sabe por qué..."

Holly Golightly encontró el remedio en emborracharse de la liviandad y el brillo de los escaparates de Tyffany's. Pero la joyería me queda un poco lejos y además estoy seguro de que en mi caso no surtiría los supuestos efectos calmantes.

lunes, 31 de mayo de 2010

el presente

Al final de Flores rotas, Don Jonston (Bill Murray) comparte un sandwich de queso y champiñones y unos cafés con un chico que se acaba de bajar del autobús y al que acaba de conocer. El día está gris. Están sentados en unas cajas detrás de un bar porque el chico prefiere quedarse fuera. Don acaba hacer un viaje por un pasado que recordaba luminoso y alimenta la sospecha de que el chico podría dar sentido a su apagado presente. La ilusión durará un instante, reemplazada por un desolador patetismo.

-Bien... En plan tío que le ha dado un sandwich a otro. ¿Tienes algún consejo filosófico o algo así para un tipo que está de viaje?
-¿Me preguntas a mí?
-Sí.
-Bueno... El pasado, pasado está. Eso ya lo sé. Y el futuro aún no ha llegado, traiga lo que traiga. Así que lo único que hay es esto: el presente. Ya está.


(valga como subrayado -que no réplica- al comentario de ayer)

domingo, 30 de mayo de 2010

there is an end

El final no será feliz, como en las películas. Pero será. Siempre hay un fin. Y seguramente no en el mejor momento.

Una de las cosas que más me gusta de Flores rotas es que el fundido final en negro llega de repente cuando menos lo esperas. Sin tiempo para que se resuelva el argumento y se vuelvan a atar los hilos desmadejados. Necesitas unos minutos más, un par de respuestas que cierren los interrogantes. Como si siempre hubiera respuestas. Como si a la presentación y al nudo aristotélicos siguiera siempre el clásico desenlace. Como si el tiempo y la trama fueran lineales. Eso sólo pasa en (la mayoría de) las películas.



There is an end
Holly Golightly y
The Greenhornes
(banda sonora de Flores rotas)

Words disappear,
Words once so clear,
Only echos passing through the night.

The lines on my face,
Your fingers once traced,
Fading reflection of what was.

Thoughts re-arrange,
Familar now strange,
All my skin is drifting on the wind.

Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end.

I try to see through the disguise,
But the clouds were there,
Blocking out the sun...


Las palabras desaparecen.
Palabras que fueron claras
ahora son solo ecos atravesando la noche.

Las líneas que trazaron
tus dedos en mi cara
ahora son solo un recuerdo que se desvanece.

Los pensamientos se trastocan.
Lo que fue familiar ahora es extraño.
Mi piel la arrastra el viento.

La primavera trae la lluvia,
con el invierno llega el dolor.
Toda estación tiene un final.

Intenté mirar a través de la máscara
pero las nubes estaban allí,
bloqueando el sol...

sábado, 29 de mayo de 2010

rotos/as

Estás solo y aburrido. Apático y desabrido. Al borde de compadecerte de ti mismo. Tu vida no parece merecer la pena. Quizá sí en el pasado, pero ahora...

Tranquilo. Hay un buen antídoto contra la desilusión. No juegues a imaginar quién podrías estar siendo ahora, dónde y con quién, si hubieras tomado otros caminos. Síguelos. Tus antiguas compañeras de fatigas siguen transitando por ellos y no puede decirse que con mejor fortuna. Arrieros somos todos en este viaje.

La memoria es demasiado generosa y la imaginación en exceso traidora. Desengáñate: los finales felices sólo se encuentran en las películas.



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Flores rotas. Jim Jarmusch, 2005.
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viernes, 28 de mayo de 2010

martirios

"Esta película se sitúa conceptualmente en un paraje que rueda hacia el horizonte, más allá de la noción de martirio. ¿Cuántos cuadros han tratado este tema a lo largo de los siglos? Buen número de ellos. Sin embargo, en nuestros días, el esquema mental de los ricos y los medios de comunicación que controlan han abolido la noción de martirio y la han sustituido por la de la exención. Exención del dolor y de la violencia, brindada en primer lugar por el dinero, y después por las falsas promesas de los productos. En esta película no existe tal exención. Por eso nos identificamos con ella."

John Berger



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La vida secreta de las palabras. Isabel Coixet, 2005.
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jueves, 27 de mayo de 2010

dentistas y faldas

Como en aquel viejo chiste, si yo les cuento que tengo un plan para exterminar judíos, negros, homosexuales y dentistas, ustedes me preguntarán: ¿y por qué a los dentistas? De entrada, la inclusión de los otros tres colectivos les parecerá algo más lógico, propio de un plan de exterminio. Les horrorizará y me denunciarán, sí; pero no les extrañará tanto como matar odontólogos.

Pues lo mismo pasa con los muchos oráculos que recomiendan planes de ajuste, reformas drásticas y sacrificios. Si el FMI, el gobernador del Banco de España, el experto de turno o la vicepresidenta propusieran hoy “recortar las pensiones, los salarios, el coste del despido y el largo de las faldas”, todos exclamaríamos sorprendidos: ¿Y por qué el largo de las faldas?

Me dirán ustedes: “No vale el ejemplo, pues el largo de las faldas no tiene nada que ver con la crisis ni con ningún tipo de medida para recuperar la economía.” Ah, cayeron en la trampa. ¿Es que acaso las pensiones, los salarios o el coste del despido tienen algo que ver con esta crisis, con su origen o con su solución?

Isaac Rosa, estos días de atrás.


CHEQUES BEBÉ, PENSIONISTAS... ESTÁ BIEN, PERO CANSA.
ME HAN DICHO QUE PRONTO LANZARÁN TRABAJADORES DESPEDIDOS LIBREMENTE.
ESO SÍ QUE ES DELICATESSEN.


Viñeta de Alfonso López