
Hay fantasmas que no abandonan.
Se quedan para siempre en el maletero.
A ratos pesan y a ratos dan alas.
En su momento fue
el aire que hacía volar el globo.
Cuando el aire para
el globo encalla.
Imperceptible, como el aire,
hasta que falta.
Hay fantasmas que no pueden volver.
Porque no se han ido.
Pero tampoco están.
Compañías invisibles
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Hoy amaneció lloviendo. La casa todavía estaba envuelta en ese silencio
suave, que sólo conocen las mañanas de lluvia. La cafetera comenzó a cantar
en la...
Hace 1 mes